sábado, 30 de marzo de 2013

#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 25


#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 25

Cuando ya estaba en la cama, mi móvil sonó, era un mensaje, lo abrí y lo leí:
‘Buenas noches, princesa. Descansa.
Justin’

(EMPIEZO)

 La semana había pasado rápida. Hoy me levanté con una amplia sonrisa en mi rostro, pues estaba más que feliz.
Me vestí tranquilamente mientras esperaba a que Ash saliese del baño.
- Venga, Ash. Sal ya, que tengo que entrar.
- Un momento, mujer. Y sino vete a la habitación de tu novio.- Rió.
- Idiota.
La puerta del baño se abrió y salió ella, igual de resplandeciente que todas las mañanas.
- Si sabes que te lo digo de broma. Me alegra que estéis juntos.- Me abrazó.
- Gracias.- Noté como mis mejillas se enrojecían por momentos.

~Narra Justin~

Me levanté alegre, esa semana de prueba que Emma me había pedido ya había acabado y ya era el momento de que la gente se enterase de que estábamos juntos.
Salí de la habitación dirigiéndome a clase, por el camino me encontré con Samantha pero intenté esquivarla, no tenía ganas de hablar con ella.
Al llegar al aula la vi, Emma, sentada en su silla como cada mañana, esperándome.
Me senté detrás suya y comencé a jugar con un mechón de su pelo.
- Justin, estate quieto.- Me dijo volviéndose hacia mí.
- ¿Por qué? En teoría nuestra semana de prueba ya acabó, ahora la gente puede enterarse de lo nuestro.
- Respecto a eso…- Aclaró la voz. Pero en el momento en el que iba a acabar su frase, el profesor entró y lo interrumpió.
A mitad de la clase, ella se volvió hacia mí y dejó un papel en mi mesa, al lado de mi mano.
Lo abrí y lo leí:
‘Lo que te iba a decir antes, lo hablamos luego en mi habitación, ¿vale?’
Yo simplemente la miré y asentí con la cabeza.
[…]
Ya estaba acabando la última clase, al fin. Nunca antes había deseado tanto que se acabase un día, solo quería ir a su habitación y verla, no me apetecía otra cosa.
Al sonar el timbre recogí las cosas lo más rápido que pude y salí deprisa hacia su habitación. Al llegar, toqué a la puerta algo impaciente, necesitaba verla ya.
Ella abrió la puerta de la habitación con una perfecta sonrisa en su cara. Yo, nada más entrar, la cogí en volandas y besé sus labios delicadamente sin antes cerrar la puerta de su cuarto.
- Justin, bájame, nos podría ver alguien.
- ¿Qué más da?- Dije mientras la bajaba como ella me había pedido.- Se supone que ya pueden enterarse, ¿no?
- Sí, bueno, de eso quería hablarte.- Se dirigió a la puerta y la cerró suavemente, sin producir ningún ruido.
- ¿Qué ocurre, Emma?
Se aproximó a mí y se sentó en el borde de la cama, justo a mi lado.
- Justin, sabes que te quiero, ¿no?- Asentí.- Pero, cuando la gente se entere de que tú, el chico más popular de este campus, está saliendo con una chica como yo, una chica que no es nadie aquí, pues comenzarán a chismorrear sobre nosotros y no creo que nos dejen en paz durante un tiempo.- Tragó saliva.- Y a mí, no me gusta ser el centro de atención, prefiero pasar desapercibida. Por eso, te pido algo más de tiempo, quizá una o dos semanas más, hasta que me sienta más segura, ¿de acuerdo?
Por un momento pensé en decirle ‘no, no estoy de acuerdo’, pero por otro lado la entendía. Y la quería demasiado como para forzarla a hacer una cosa que no quería todavía. Prefería darle algo más de tiempo, como dijo ella, hasta que estuviera más segura de todo.
- Claro. Si tú lo prefieres así, lo entiendo.- Sonreí.
- Gracias de verdad, Justin. Aún no estoy preparada para que la gente se entere, y por eso, prefiero que sigamos así, sé que es algo molesto no poder mostrar nuestros gestos de cariño delante de la gente, pero de momento es mejor así.
- Lo sé y no importa.
Me acerqué más a ella y la abracé fuertemente contra mi pecho y besé su cabeza.
- Te quiero, Justin.
- Y yo a ti.
Estuvimos un rato hablando y riendo. Hasta que nos sentamos en el sofá y nos pusimos a ver una película.
Ella se sentó a mi lado, pero al momento apoyó su cabeza contra mi pecho mientras miraba la televisión. Nos echamos una manta por encima, pues hacía algo de frío.
Poco a poco, Emma fue besando mi pecho y subiendo hasta mi cuello. Al llegar a mi boca se incorporó y se colocó encima de mí. Me miró fijamente y yo me mordí el labio inferior. Ella volvió a besarme, de esa forma apasionada con la que lo hacía, pero esta vez con algo de suspicacia, de desconfianza. Estaba nerviosa, lo notaba.
- Emma, sino quieres seguir no lo hagas.- Susurré.
- Déjame probar. Quiero intentarlo.- Contestó con mi mismo tono de voz.
Ella continuó besándome, ahora parecía más tranquila. Cuidadosamente fue quitando mi camiseta, dejando ver mi torso. Lo besó despacio, sin prisas. Hasta que, sin darme cuenta, me aceleré demasiado. La tumbé en el sofá y me coloqué yo encima, de tal forma que ahora yo comencé a besar su cuerpo aún con la ropa.
- Justin… Lo-lo siento… Creo que no puedo.
Al oír esas palabras, la sonrisa que se había formado en mi cara quizás como gesto de triunfo, se desvaneció. Me levanté y me senté correctamente en el sofá, cosa que ella imitó segundos después.
- Lo siento de verdad, me he puesto nerviosa.
- No importa, tranquila.
Acaricié su mejilla y la besé suavemente. Volví a ponerme la camiseta y continuamos viendo la película.
[…]
Iba de camino a mi habitación. No era muy tarde, pero prefería irme ya, entre Emma y yo se había quedado un ambiente algo tenso. Ella estaba decepcionada de no haber podido continuar y yo arrepentido de haber intentado acelerar todo y acabar por estropearlo.
Al llegar a mi habitación me encontré con Samantha, estaba ella sola, nadie más.
- Samantha, ¿qué haces aquí? ¿Buscas a Chaz?
- Sí, bueno, en parte…
Me acerqué a mi cama y me senté en ella. En nuestra habitación hacía demasiado calor, ya que la caldera de la calefacción estaba justo al lado y pues el calor traspasaba las paredes. Por tanto me quité la camiseta sin pensar en lo que podría ocurrir.
- Y, bueno…- Comenzó diciendo Samantha mientras se sentaba a mi lado.- Tú… Estás soltero, ¿no?
- Eh… Sí.- Intenté mentir lo mejor que pude.
- No lo entiendo, eres un chico muy atractivo, podrías tener a la que quisieses a tú lado.
- Ya, bueno, quiero estar solo y eso.
Cada momento se iba acercando un poco más a mí, hasta acabar por no dejarme nada más de hueco en la cama en el que poder apartarme de ella. Al final, su boca quedó a escasos centímetros de la mía.
- Samantha, tienes novio, no deberías hacer esto.- Susurré.
- ¿Qué mas da? Él no se enterará, además tú estás mejor que mi novio.
Al acabar es frase comenzó a besarme rápidamente y acabó por tumbarme en la cama con ella encima.
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Lo sientooooooooooooo de verdad, jo. Sé que ha sido más que una caca, en verdad es una mierda asadsfdsafgdg. Pero no tengo nada de inspiración en esta novela, por eso, intentaré acabarla cuanto antes.
Bueno, a ver, que sé que ha sido algo corto, pero, estoy con los últimos exámenes y cosas de esas sdasdfsaf. Por lo tanto, ahora en semana santa intentaré subir varios capítulos de las dos novelas, ¿sí?*-*
Solo os pido una cosa, no me preguntéis cada dos por tres lo de ‘¿Cuándo subirás?’ o ‘¿Para cuando el siguiente?’ y cosas así, es que sino me estreso y no me entran las ganas de escribir. Vosotras tranquilas que yo siempre que suba os avisaré, siempre y cuando hayáis comentado, lógicamente.
Y una última cosa, en principio iba a subir dos capítulos de esta novela hoy, pero como hay algunas que no comentan extenso, cuando comentéis podéis responderme a esta pregunta: ¿Qué creéis que pasará con Samantha y Justin? Asadsadsf.
Ale, me callo ya.
Os quiero.

domingo, 10 de marzo de 2013

#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 24


#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 24

Me dirigí a la habitación de Justin, ya que me dijo que estaba solo y pues yo, en este instante, necesitaba llorar y tener a alguien que me apoyase a mi lado.

(EMPIEZO)

Al entrar en su habitación me vio con los ojos totalmente hinchados y rojos. Se levantó de la cama en la que estaba sentado y se acercó a mí.
- Hey, pequeña, ¿qué te pasa?
No pude contestar, ya que me eché a llorar. Él, me abrazó y me apretó contra su pecho.
- No llores, no estás sola, me tienes a mí.
Esas palabras provocaron una pequeña sonrisa en mi rostro pero aún así el dolor y la tristeza que sentía hicieron que desapareciera.
- Ven aquí.
Me cogió de la mano, él se sentó en la cama y me estiró del brazo haciendo que yo me sentara encima de él.
- Te quiero, lo sabes, ¿no?
Me susurró mientras besaba mi cuello.
- Sí…
- ¿Quieres contarme lo que ha pasado o mejor otro día?
Me volví a él y lo miré a los ojos. Parecían tan sinceros. El amor que decía sentir hacia mí se podía ver reflejado en sus ojos color miel y su perfecta sonrisa. Quien me iba a decir a mí que el chico con el cual me llevaba fatal hacía unos meses, ahora se estaba convirtiendo en uno de mis máximos apoyos.
Comencé a contarle todo lo de Amy, desde el principio y en verdad me sorprendió su comportamiento, me estaba escuchando. Antes cuando tenía un problema y se lo intentaba contar a Nick, se podría decir que me ignoraba, pero él, Justin, me estaba prestando atención de verdad.
- Bueno, y ya me callo, que te estaré aburriendo.- Concluí la historia.
- Tú nunca me aburres, Emma. Adoro escucharte. Y respecto a lo de Amy, lo único que te puedo decir es que hiciste bien y que no te preocupes por ella, ahora tienes a Ash y aunque Ryan y Chaz parezcan algo distantes también los tienes a ellos si necesitas algo.- Sonrió.
- Y lo más importante, te tengo a ti, Justin.- Le besé.
- Siempre me tendrás.- Susurró en el poco espacio que separaba nuestros labios.
Pasamos la tarde juntos. No quería estar con otra persona, solo con él.
- Voy un momento al baño, Justin.- Sonreí.
- Vale, pero no tardes.
Entré al baño y me refresqué la cara, tenía algo de calor. Me sequé con la toalla y salí.
Al salir encontré a Justin tumbado en su cama, boca arriba y con los ojos cerrados.
Me acerqué a él y me senté en la cama, a su lado. Miré su cara, el sol de la tarde la iluminaba y una pequeña sonrisa se formaba en sus labios.
- Mi amor, ¿quieres que me vaya y te deje dormir un rato?
El negó con la cabeza.
- ¿Quieres que me quede?
- Sí y quiero que me des ‘mimitos’.
Reí ante su comentario.
- ¿Quieres que te de ‘mimitos’?
- Sí.
Me aproximé a su boca y la besé suavemente. Me separé de sus labios unos pocos centímetros.
- Te quiero, Justin…- Susurré.
Entonces, él abrió los ojos de inmediato, se incorporó y me miró.
- ¿Que has dicho, Emma?- Me preguntó sorprendido.
- Que te quiero.- Reí.
Justin sonrió y comenzó a besarme. Pero, en ese mismo instante, la puerta de la habitación se abrió.
- Justin, ¿sabes donde esta Ry… ¡OH, DIOS MÍO! ESTÁIS JUNTOS, SÍ, DIOS, CREO QUE ME VA A DAR UN ATAQUE AL CORAZÓN.
No me hizo falta ver quien era, ya lo supuse: Ashley.
- Bueno, nosotros…- Dijo Justin separándose de mí y rascándose la nuca.
- ¿Veis? Tenía yo razón. Ibais a acabar juntos, dios.
- Bueno, sí, al final tu tuviste la razón.- Dije riendo.
- ¿Os parecerá bonito? – Comenzó diciendo Ash mientras se acercaba a la cama y se sentaba con nosotros- ¿Cuándo pensabais decírmelo?
- Bueno, Ash, llevamos muy poco tiempo, no pensábamos decírselo a nadie hasta que pasasen unos día y eso, pero como tú ya nos has pillado…
- Tranquilos que yo no digo nada. Ay dios, es que aún no me lo creo. Creo que voy a llorar y no sé porque.
- Tranquila Ash, que solo somos novios, no es para que te pongas así.- Reí.
- Ay, madre. Bueno, yo me voy que estoy buscando a Ryan y así os dejo solitos.
Comenzó a andar hacia la puerta.
- Y bueno, acordaros de usar preservativos, no debéis de ser padres tan jóvenes.- Dijo riendo.
- Idiota.- Le tiré un cojín mientras ella ya salía por la puerta.
- Esto… Emma… Lo siento. Debí haber tenido más cuidado.
- No importa, Justin. No sabíamos que iba a entrar Ash, no te preocupes.
[…]
Cuando ya volvía a mi habitación me encontré con Amy, la miré a los ojos llenos de culpa o no sé y entonces mi sonrisa se desvaneció.
- Emma…
- Déjalo, Amy. Lo dejé muy claro antes, no lo compliques más.
Me di la vuelta y continué andando.
Me dolía verla así, sé que lo estaba pasando mal, no era feliz, se lo notaba en la expresión de su cara, pero no la iba a perdonar así porque sí, no. Sintiéndolo mucho, tenía que aprender de sus errores.
Llegué a mi habitación, abrí la puerta y entré.
- Emma Green, venga aquí usted y cuéntemelo todo, todo.- Dijo Ash riendo.
Me acerqué a ella y me senté a su lado.
Comencé por contarle lo del fin de semana y acabé contándole todo, incluso lo de Samantha.
- Vaya, tía, pues que puta la Samantha esa, ¿no? Ya me pareció a mí algo fresca…
- Pues sí, ¿pero que quieres que haga? Se supone que Justin y yo no estamos juntos.
- Ya, pero bueno, tú no te preocupes, que Justin solamente te quiere a ti y no va a caer en las trampas de esa zorra.
- Eso espero.- Sonreí.
- Emma, cariño, sabes que aunque montes mis ‘numeritos’ eso y haga bromas me alegro muchísimo de que estéis juntos. Hacéis una magnífica pareja.
- Gracias, Ash, gracias de verdad.- La abracé.
- No las des.- me siguió el abrazo.- Te quiero.
- Y yo a ti.
Nos separamos y yo miré el reloj. Eran ya las once, la tarde se me había pasado volando.
- Oye, Ash, yo me voy a dormir ya, que estoy agotada.
- Vale, cielo, buenas noches. Descansa.
Cuando ya estaba en la cama, mi móvil sonó, era un mensaje, lo abrí y lo leí:
‘Buenas noches, princesa. Descansa.
Justin’
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A ver, siento que sea tan corto y mierdoso este capítulo pero era o subía hoy o dentro d euna semana o así por lo tanto, he preferido no haceros esperar.
Bueno, pues eso, que espero que os haya gustado y que pidáis siguiente.
Os quiero.

sábado, 2 de marzo de 2013

#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 23


#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 23

- Mira a la carretera, no quiero perderte en un accidente de coche.
Esas palabras me hicieron sonreír y así hice, volví a mirar a la carretera.

(EMPIEZO)

Ya habíamos llegado al campus. Ryan y los demás ya habían sacado el equipaje del coche y se dirigían a sus habitaciones.
Aparqué mi coche y miré a Emma, se había vuelto a quedar dormida.
- Eh, pequeña. Ya hemos llegado.- Dije mientras acariciaba su brazo y besaba su mejilla.
- Mmm… cinco minutos más.- Murmuró.
- Ey, Emma, despierta.- Sonreí.
- ¿Justin? ¿Estamos ya en el campus? – Preguntó frotándose los ojos.
- Sí, mi amor. Venga, salgamos del coche.
Salí del auto y me dirigí al lado de Emma, abrí la puerta y la cogí en brazos. La dejé de nuevo, ya de pie y le di un leve beso en los labios. Ella seguía algo dormida, por lo tanto saqué el equipaje del maletero. Una vez ya habíamos cogido el equipaje fuimos caminando hasta las habitaciones. Llegamos a la suya y antes de que ella entrara hice el amago de besarla, pero ella apartó su cara.
- Justin, aquí no, nos pueden ver, entiéndelo.- Susurró.
- Bueno, está bien. Nos vemos mañana.
- Claro.- Sonrió.
Me acerqué a ella y le di un leve beso en la mejilla. Luego le susurré un ‘te quiero’ al oído y ella simplemente me sonrió.
Entró en su habitación y yo me dirigí a la mía. Cuando entré no había nadie, supongo que Chaz estaría con su nueva novia y Ryan con Ash o jugando al básquet, cosa que adoraba.
Dejé mis cosas a un lado de la habitación, me quité la ropa y me quedé en boxers. Me tumbé en la cama, estaba cansado del viaje y me apetecía dormir.
Al cerrar los ojos, la imagen de Emma y yo besándonos no se me quitaba de la cabeza, es más, me hacía sonreír como un idiota. Continué pensando en ella durante un rato, hasta que terminé por dormirme.

*Al día siguiente*
 Me desperté contento o feliz, no sé, pero me sentía bien. Me vestí y salí de la habitación. Fui al aula donde tenía la siguiente clase, me senté en una silla situada justo delante de Emma y esperé a que entraran todos.
- Buenos días, preciosa.- Susurré volviéndome atrás.
- Buenos días.- Sonrió.
Alguien interfirió la conversación entre Emma y yo sentándose a mi lado. Me volví y miré quien era.
- Oh, Jus, ¿te importa que me haya sentado aquí?- Me preguntó Samantha.
- Oh, no, siéntate.- Sonreí.
El profesor entró y la clase comenzó.

~Narra Emma~

No podía dejar de mirar a Samantha. Se había sentado al lado de Justin. Pero, ¿qué hacía? ¿No se suponía que tenía novio? Cada vez que dirigía mi mirada adelante veía como Samantha se hacía la tonta para que Justin le explicara algo y así intentar ligárselo, digo yo.
Hubo un momento en el que Samantha echó la vista atrás y vio como la miraba.
- Bonita, ¿tienes algún problema?- Me susurró.
- Ninguno.- Sonreí falsamente.- Solo que si de verdad quisieras a tu novio no te pondrías a ligar con otros tíos que eso es de guarras.
- Yo al menos puedo tener al chico que quiera, no como tú.
- Obvio, si no dejas de zorrear por ahí.
Aquella última frase la oyó el profesor.
- Emma, ¿puedes repetir lo que has dicho?
- Eh, yo no he dicho nada, señor.
- Mentira, me ha insultado.- Intervino Samantha y a continuación se puso a llorar.
¿Cómo podía ser tan falsa?
- Está bien, esta tarde Emma, irás a la sala de castigos, a ver si aprendes a no faltar el respeto a tus compañeras.
No dije nada, simplemente callé y esperé a que finalizara la clase. Cuando por fin acabó recogí mis cosas y me fui directa a mi habitación. Entré y cerré la puerta haciendo que se produjera un portazo. Estaba furiosa y necesitaba estar sola.
A continuación la puerta se volvió a abrir, ahora era Justin. Se sentó en la cama, a mi lado.
- Eh, Emma, ¿qué pasó?
- Yo no la insulté, a ver sí, pero es que se lo estaba buscando.- Dije alterada.- No merezco ser castigada.- Repliqué.
- Ey, tranquila, ¿sí? No pasa nada por que te hayan castigado.
- Si que pasa, Justin. Tú estarás acostumbrado a que te castiguen, pero yo no, es decir, no soy la alumna perfecta, pero mi comportamiento siempre ha sido bueno.
- Yo no te voy a juzgar porque te castiguen, y lo sabes, y nadie lo hará. Así que tranquila, no pasará nada.
Entonces Justin cogió mi cabeza y la apoyó contra su pecho.
- Te quiero, lo sabes, ¿no?
Yo solamente asentí y sonreí.
- Bueno, pues ahora salgamos de aquí que llegaremos tarde a la próxima clase.
- Claro.- Respondí.
Nos levantamos y nos dirigimos a la puerta, cuando Justin fue a abrirla lo paré y lo volví hacia mí. Lo miré a los ojos y lo besé, después nos separamos por falta de aire.
- ¿Y esto?- Preguntó sonriente.
- Eres mi novio, me apetecía besarte.
- Pues me gusta.- Reímos.
[…]
La mañana pasó bastante rápida.
Justin y yo teníamos casi todas las clases juntos, pero, por desgracia no podíamos besarnos cuando quisiésemos. A lo mejor, entre clase y clase, Justin me llevaba a algún sitio apartado de la gente para que así pudiésemos besarnos sin preocuparnos, pero tampoco teníamos mucho tiempo.
Ahora, en cinco minutos, debía ir a la sala de castigos como ya me dijo esta mañana el profesor. Estaba nerviosa, sé que no debía preocuparme, que era tan solo un rato y que no pasaría nada, pero no podía evitar los nervios que padecía.
Me dirigí al aula donde era y entré. Había un profesor y le expliqué que estaba castiga y me habían mandado aquí.
- Muy bien. Tome asiento y espere a que venga otro alumno que está castigado. Yo iré a la sala de profesores, no salga de aquí.- Me informó el profesor.
- De acuerdo.
Era una sala normal y corriente, incluso me resultaba familiar, puede que en algún curso anterior hubiera dado clases en esta aula.
Estaba sentada en una mesa, esperando a que llegara el otro alumno que estaba castigado. ¿Quién sería? ¿Y qué habría hecho para estar aquí? Preguntas así rondaban por mi cabeza hasta que la puerta se abrió y entró… ¿¡Amy!?

~Narra Amy~

Hoy tenía que ir de nuevo a la sala de castigos. Me dirigí a ella y entré, vi a una chica sentada en una mesa, no sabía quien era, hasta que giró su cabeza para mirarme y… ¿¡Emma!?
Vi que, al mirarme, su cara sonriente y alegre se volvió rencorosa y algo triste.
Me senté en una de las mesas de la segunda fila y me mantuve callada.
Al cabo de un rato, a Emma se le cayó el móvil al suelo y me agaché para recogerlo y dárselo. Se ve, que al caerse, la pantalla se encendió y pude ver que mantenía como fondo de pantalla la foto que nos hicimos a principios de curso.
- ¿Me das mi teléfono, por favor?- Me insistió.
- Eh, si, toma.- Extendí mi brazo y sonreí. Ella no reaccionó, siguió con su móvil.

~Narra Emma~

Cogí mi móvil y continué hablando con Justin. A la vez que hablaba con él, no podía dejar de mirar a Amy.
- Esto… Amy…
- ¿Sí?- Respondió sonriente.
- ¿Qué haces aquí? Es decir, eres una buena chica, nunca imaginé que te castigaran.
- Ya, bueno, fue en parte culpa de Heather, me metió en un lío, pero ella consiguió escabullirse, y bueno, aquí estoy yo, pagando por las dos.
Observé su mirada, ya no era como antes, ahora era algo más triste, más solitaria, más apagada, al igual que su rostro entero.
- ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?- Me preguntó.
- Oh, por nada, una tontería.
- Ah.- Sonrió.
Continué mirando mi teléfono, hasta que volvió a intervenir.
- Lo siento, Emma. Fui una completa idiota, siento haberte hecho lo que te hice, lo siento de veras. Te echo muchísimo de menos, perdóname, por favor.
- ¿Qué? ¿Que te perdone? Mira Amy una cosa es que te hable e incluso que te sonría, pero otra distinta es que te perdone. Me dejaste sola, simplemente por enamorarme de un chico, que si, que luego me hizo daño, pero yo lo quería y tú me dejaste sola, sin nadie.
- Lo sé, Emma, pero lo siento muchísimo, perdóname.
- Mira, Amy, a raíz de que tú me dejaras sola, tú conociste a tus supuestas mejores amigas, es decir, a Heather y todas esas; y yo pues también, ahora tengo a Ash y bueno, también tengo a Ryan, Chaz y Justin, que con el tiempo me he dado cuenta de que son buena gente.- Tomé aire y continué.- Amy, tu y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, hemos sido más que hermanas, pero tú me has reemplazado por otra gente, al igual que yo a ti, no hagas esto más difícil, tú con tus amigos y yo con las míos.- Esto último lo dije con hilo de voz y con el corazón que pensaba que se me saldría del pecho. Pero, por suerte, entró el profesor y nos dijo que ya había acabado el tiempo de castigo, por lo tanto, me levanté y me fui.
Me dirigí a la habitación de Justin, ya que me dijo que estaba solo y pues yo, en este instante, necesitaba llorar y tener a alguien que me apoyase a mi lado.
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Siento haber tardado tanto, pero tengo muchísimos trabajos del instituto y bla bla bla.
Bueno, pues eso que espero que os haya gustado y que me pidáis algo más que un siguiente, por favor.
Y para los que no me tengáis agregada al nuevo tuenti, agregadme, desde allí avisaré de los capítulos. Es este: Destiny Bieber-Lovato.
Os quiero.