domingo, 14 de abril de 2013

#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 27


#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 27

- No fue así, Ashley. Si no me creéis allá vosotros, pero yo solamente os digo que no fue así.

(EMPIEZO)

- Pues cuéntame como fue. Sabes que siempre te he creído y he confiado en ti. ¿Por qué no iba a hacerlo ahora?
- Está bien. Yo llegué a mi habitación y encontré a Samantha allí sola…- Me contó toda la historia tal y como él decía que era.
- Entonces… Fue solamente ella. Tú no tienes la culpa de nada, ¿no?
- Bueno, quizás debí apartarme antes, pero te juro que iba a hacerlo, solo que Chaz llegó antes y, bueno, él se lo imaginó.
- Ven.- Lo cogí de la mano y tiré de él.
- ¿A dónde vamos, Ash?
No le contesté, ignoré su comentario.
Llegamos hasta mi habitación, suponía que Emma estaría allí. Y en efecto; estaba tumbada en la cama con el ordenador posado en sus piernas.
Al entrar, Emma levantó la vista y nos miró.
- ¿Qué hace él aquí?- Señaló a Justin.
- Explícaselo.- Dije refiriéndome a Justin.
- ¿Explicarme el qué?- Volvió a intervenir Emma.- No quiero saber nada de ti, Justin.
- Emma, déjale que se explique.
- Da igual, déjala Ash. Aunque se lo explicase tampoco iba a creerme.
- Pues eso, así que ahora vete a tontear con otras o directamente a tirártelas, lo que prefieras.
- Tranquila que ya me voy.- Contestó él.
- Sois peores que unos niños pequeños. ¿A qué mierdas jugáis? ¿A ver quién es el más orgulloso y chulo de los dos? Os queréis él uno al otro, ¿no podéis hablar las cosas como personas decentes y solucionar los problemas?
Emma se levantó de inmediato y se fue directa al baño, pegó un portazo y pude oír como abría el grifo de la ducha.
- Pues no, por lo que se ve no podemos solucionar los problemas.- Respondió Justin mientras salía de la habitación y daba otro portazo.
‘¡Bien!’ pensé irónicamente.
Me senté en mi cama y me puse a jugar con el móvil.

Tiempo después, Emma salió del baño.
- ¿Por qué diste ese portazo?
- Necesitaba ducharme y relajarme.- Contestó fría.
Estuvimos en silencio un rato, ella no quería hablar. Pero yo no iba a permitir que estropeasen su corta relación por una zorra llamada Samantha.
- Sabes que no tienes razón, Emma.
- Déjame, no quiero hablar del tema.
- Claro, prefieres esconderte, como una niñata. Así no se afrontan los problemas ni los baches.
- Pues seré una niñata. Pero no quiero hablar de esto ni de nada que tenga que ver con él, ¿queda claro?
- Por supuesto. Solo te digo que te equivocas y que si lo pierdes no vengas a pedirme apoyo porque no lo haré.
- De acuerdo, creo que podré vivir con eso toda mi vida.
- Ag, odio que seas prepotente.
- No me hables de esto y no lo seré.
- Vale, dejaré este tema.
Me levanté de la cama y me dirigí a las escaleras para subir al baño de arriba, pero, cuando iba subiendo, lo pensé mejor y me volví a ella.
- No. Lo he pensado mejor y no lo voy a dejar. Tú te has ido convirtiendo en mi mejor amiga y Justin es como mi hermano, no pienso consentir que estéis así. Al menos no por la zorra de Samantha.

~Narra Emma~

- ¿La zorra de Samantha? Será todo lo zorra que tú quieras, pero te recuerdo que Justin también tuvo la culpa, si él no hubiera querido no habría ocurrido nada de esto. Pero el problema es que sí que quería.
- ¿Ves? Te equivocas de nuevo.
Ashley se sentó a mi lado y comenzó a contarme todo lo que Justin le había dicho.
- ¿Y cómo sé que no miente?- Pregunté desconfiada.
- Emma, lo conozco desde hace muchos años, sé cuando miente y cuando no. Esta vez no mentía.
No sabía que decirle. Si era verdad lo que me había contado, yo me había estado comportando como una imbécil. Pero… ¿Y si mentía y Ash no se había dado cuenta? Desde lo de Nick, desconfío de la gente a menudo. Soy bastante vulnerable en estas cosas, pueden llegar a hacerme mucho daño con una simple acción o palabra.
- ¿Piensas contestar?- Insistió Ashley.
- La verdad, no sé que decirte. Me he portado como una idiota con él, y bueno, contigo también.
- Tranquila, te entiendo. Yo habría sido como tú o peor.- Rió.
- Lo siento mucho, Ash.- La abracé.
- Tranquila, no importa.
Me separé de ella y sonreí.
- Mira, hagamos una cosa; hoy día de chicas, ¿si? Nada de chicos ni siquiera hablar con ellos, solo nosotras, a nuestro aire.
- De acuerdo.- Reí.
[…]
El día se me pasó demasiado rápido. Cuando me quise dar cuenta, ya eran las once de la noche, al día siguiente era lunes y a mí madrugar nunca se me dio bien. Por eso, necesitaba irme a dormir cuanto antes.
- Me voy a dormir, Ash.
- De acuerdo, cielo. Descansa.- Me dio un beso en la frente y se fue a su cama.
Yo me puse el pijama y me acosté en mi cama.
Cerré los ojos y lo primero que me vino a la mente fue Justin. Su sonrisa y sus ojos miel.
Justin podría haber sido de todo antes, un mujeriego, un prepotente, todo lo que se me pudiese ocurrir, pero sé que no es un mentiroso. Y mucho menos con Ash, se querían como hermanos. Confiaban el uno en el otro y se apoyaban mutuamente en todo.

#Lunes
Me levanté bastante mejor que las noches pasadas. Pero aún así continuaba teniendo sueño, eran las siete de la mañana y no me apetecía otra cosa más que dormir.
Llegué a clase y me senté en una mesa de las que quedaban libres. Esperé a que el profesor entrara, mientras tanto no dejaba de mirar a Justin. No sonreía como de costumbre, parecía dañado y creo saber la causa; yo.
Pero, entonces, Samantha se cruzó por medio. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, ¿cómo se podía ser tan mala persona? Dañar a tu novio y encima con uno de sus mejores amigos.
Me fijé como la miraba Justin, en su mirada había odio y rencor.
De repente, una voz masculina interrumpió mis pensamientos. Era el profesor de literatura.
La clase pasó rápida, al igual que la mañana. De vez en cuando miraba a Justin pero él no se daba cuenta o directamente me ignoraba, que también sería comprensible.
Sonó el timbre que daba a entender que la jornada de clases se había acabado.
Salí del aula donde había tenido la última clase.
Ash me había enviado un mensaje para que fuera al comedor a comer con ellos, pero antes debía pasar por jefatura de estudios a recoger unos papeles que me había dicho el profesor de literatura
Cuando me dirigía a jefatura me encontré con la persona que menos me esperaba.
- Emma.
- Nick, ¿qué quieres?- Dije volviéndome hacia él.
- Vuelve conmigo.
- ¿Qué?- Dije incrédula.- No.
- Por favor, simplemente fue un error.
- Ya, un error que cometiste dos veces, ¿no?
- Lo siento de verdad. Me equivoqué, ahora ya sé que a la una chica que quiero de verdad es a ti.
- Que no, Nick. Haberlo pensado antes de hacerlo.
- Venga, Emma.- Sonrió travieso.- Sigues enamorada de mí.
Seguidamente me pegó a la pared y se puso delante de mí, dejando escasos centímetros de distancia entre nosotros.
- Te he dicho que no. Y ahora suéltame.
- No, tú eres mía.- Volvió a sonreír.
Cogió mi barbilla y levanto mi cabeza, dejando nuestros labios a la misma altura.
- Suéltame.
El negó con la cabeza y se aproximó aún más a mí.
- Te ha dicho que la dejes, ¿qué parte no entiendes?- Miré detrás de Nick y era Justin.
- Oh, venga. ¿Qué te importa lo que pase entre ella y yo? Piérdete.
- Que la sueltes de una vez.
Nick se giró hacia Justin y lo miró de arriba abajo.
- Mira Bieber, vete. No vengas de héroe.
- Déjala y me iré.
- Eres persistente, eh. Esto es entre ella y yo. Tienes cientos de guarras a tu alrededor, ¿por qué vas a por esta?

~Narra Justin~

Me quedé sorprendido. ¿Qué la había llamado? ¿Guarra? ¿Cómo se atrevía?
- Está bien, tú lo quisiste.
Cuando menos se lo esperaba, le di un puñetazo en el ojo. Él se llevó la mano al lugar donde le había pegado y pude notar como me lo quería devolver. Pero, Emma lo impidió. Se situó enfrente de mí y me miró a los ojos.
- Venga, Justin, déjalo. Vámonos, no quiero problemas.
Y así hice, fui tras ella, dejando a Nick atrás.
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Esta vez subí dos capítulos, espero que os hayan gustado<3
Gracias por leer, de verdad.

#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 26


#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 26

Al acabar esa frase comenzó a besarme rápidamente y acabó por tumbarme en la cama con ella encima.

(EMPIEZO)

Continuaba besándome, y, por no sé que razón, yo no hacía nada por impedirlo.

~Narra Chaz~

Volvía de jugar un partido de fútbol con otros chicos. Estaba demasiado cansado y tenía mucho calor, por eso decidí volver antes a mi habitación. Al abrir la puerta, me quedé paralizado; Samantha y Justin, mi novia y mi mejor amigo, estaban en una cama, a punto de hacerlo. No sabía como reaccionar, hasta que Sam se quitó de encima de él y articuló palabra.
- Oh, Chaz, mi amor, esto… esto no es…
No dejé que acabara la frase, pues sabía lo que me iba a decir y eso me enfurecería aún más.
Pegué un portazo y salí de aquella habitación.
Comencé a caminar por el pasillo, no sabía a donde iba, solo necesitaba despejarme de todo aquello.
Al salir, en el césped, encontré a Ash, Ryan y Emma. No quería quedarme con ellos, y menos contarles lo ocurrido, pero Ash tenía un gran poder de convicción, el cual hizo que me quedara y que además les contara todo.
- Pe…Pero, ¿cómo que estaban a punto de hacerlo?- Preguntó Emma con una voz quebrada.
- Pues eso. Entré, Justin estaba tumbado en la cama, sin camiseta y Samantha encima, besándose, como si nada importase.
El rostro de Emma era extraño, parecía dolida, pero no sabía porque, pues a ella no le debería afectar nada de esto, Justin no era su novio, en cambio Samantha sí era la mía.

~Narra Emma~

Mi corazón latía cada vez más despacio. Mi pecho estaba dolorido, como si me estuvieran apuñalando. Las lágrimas intentaban salir, pero la poca fuerza que me quedaba no las dejaba.
Ashley acarició mi brazo, hasta coger mi mano. Se acercó poco a poco a mí y me susurró un ‘Tranquila’.
No podía más, necesitaba irme, estar sola. Me levanté del sitio donde estábamos sentados, inventé una absurda excusa y me dirigí a mi habitación.
Me senté en el borde de la cama, ahora las lágrimas no querían salir. Tan solo sentía un terrible odio hacia mí y hacia Justin. ¿Cómo pudiste ser tan tonta, Emma? Me repetía una y otra vez a mí misma. ¿Cómo pudiste creer todo lo que te decía? La gente así no cambia de un día para otro. Eres idiota, te lo creíste todo.
Al momento entró Ash, la cual se sentó rápidamente a mi lado y me abrazó.
- Tranquila, Emma.
- He sido una estúpida. Creía que me quería y ahora va y se intenta tirar a otra.
- La verdad es que no tengo ninguna razón por la que justificar a Justin, no sé como ha podido hacerte eso. Lo mejor será que duermas, te vendrá bien descansar.
Hice caso a sus palabras y me fui a acostar.

Al día siguiente me levanté igual a como me había acostado, dolorida.
Pasé la mañana del sábado metida en mi cama, sin hacer nada. Ash intentó animarme, pero sus intentos fracasaron. Después de un tiempo, la convencí de que fuera a ver a su novio que no me importaba quedarme sola.
Al caer la tarde, sobre las cinco, alguien llamó a la puerta de mi habitación y yo respondí con un simple ‘Adelante’
La puerta se abrió y apareció él con una amplia sonrisa.
- Hola, mi amor. ¿Aún sigues en pijama?- Rió.
Me levanté de la cama y me situé delante de él.
Me agarró de la cintura y sonrió. Aproximó sus labios a los míos, pero cuando intentó juntarlos, reaccioné dándole una bofetada en la cara.
- Eres un cerdo. Eres igual que los demás.
Ahora las lágrimas si que salían de mis ojos y con demasiada velocidad.
- ¿Por-por qué me dices esto?- Dijo Justin llevándose la mano al lugar donde le había pegado.
- ¿Enserio? ¿Enserio me lo estás preguntando?- Intenté reír irónica.
- Emma, no te entiendo…
- Ah, es verdad. Entiendes mejor a Samantha, ¿no?
- ¿De qué estás hablando?
Por suerte para Justin, entró Ash en la habitación y no pude decirle nada peor.
- Venga, Emma, tranquila.- Dijo Ash mientras entraba.- Y tú, Justin, fuera de aquí. Te pasaste.
- No entiendo nada, Ash.
- Que te vayas. Pensé que nunca serías capaz de dañar a tu mejor amigo y a tu novia.
Ashley le llevó hasta la puerta y le hizo salir.

~Narra Justin~

No sabía que hacer ni a donde ir. Mi novia estaba enfadada conmigo, mis mejores amigos también y Ash, mi amiga, mi hermana, también. Y todo por no haber parado cuando debía haberlo hecho.
Bajé a un salón y me senté en un sofá azul marino, viendo la televisión e intentando distraerme de todo. ‘Bravo Justin, bravo. Esta vez si que te has lucido’. Me decía para mí mismo.
[…]
Era ya de noche, debía volver a la habitación. Pero no quería volver a sentir la mirada de odio de Chaz fijada en mí y la de decepción de Ryan por haber traicionado a uno de mis mejores amigos.
No sabía como actuar, ahora me daba cuenta que en verdad estaba solo. Solo los tenía a ellos y los demás ‘amigos’ eran por conveniencia.
Al final opté por ir a mi habitación. Una vez allí, saludé a los chicos, pero, como era de imaginar, me ignoraron.
Me quité la ropa y me puse tan solo unos pantalones de pijama. Me metí en la cama y me dormí.

Al día siguiente, cuando desperté no había nadie en la habitación. Miré la hora, eran ya las once y media. Tenía hambre, así que me vestí y bajé al comedor a desayunar algo.
Entré y agarré una bandeja. Coloqué un vaso de café y unas tostadas encima de ella y comencé a andar en dirección a las mesas. Casi todas estaban ocupadas. Me dirigí donde estaban Ashley y los demás. Me quedé parado al lado de la mesa y los miré.
- ¿Puedo sentarme aquí?- Susurré.
- ¿Por qué no te vas con Samantha? El otro día me pareció ver que teníais demasiada confianza.- Contestó Chaz irónico.
- Venga, tío. Déjame que te explique lo ocurrido. No fue como piensas.
- Ya claro. Vete de una puta vez, no tratamos con traidores.
Sus palabras me sentaron mal, muy mal. Miré a Emma, con la mínima esperanza de que dijese algo, pero no fue así. Continuó con la cabeza agachada y mirando su vaso de zumo.
- De acuerdo.- Musité.
Me senté en una mesa de las del final y miré mi desayuno. Se me había quitado el hambre.
Entonces, unas chicas del campus, entre ellas Heather y Amy, se sentaron en la mesa donde yo estaba y comenzaron a darme conversación. Necesitaba evadirme de lo otro, por lo tanto, me centré en la conversación de las chicas y comencé a hablar con ellas.

~Narra Ashley~

- Nosotros nos vamos a jugar un rato al básquet.- Me dijo Ryan mientras me daba un leve beso.
- De acuerdo.- Sonreí.
Cuando ya se fueron, miré a Emma. Ya no permanecía su preciosa sonrisa en su rostro. Ahora tenía una cara inexpresiva.
- Emma, no te preocupes…
- No, si lo mejor es que le da igual todo. No hace nada por intentar arreglarlo, ni siquiera me pide perdón. Solo le importa seguir tonteando.- Señaló la mesa en la que se encontraba y a las chicas.- Me pregunto quién será la siguiente en pasar por la cama del mismísimo ‘Justin Bieber’.- Contestó irónica.
- Venga, Emma. Quizá tenga una buena explicación para lo sucedido.
- Pues como no sea un buen mentiroso, no creo que lo vaya a creer.
Suspiré, pues no sabía que decir.
- En fin, yo me voy. Me apetece estar sola un rato.
- ¿Estás segura?- Pregunté y ella asintió.- Está bien, nos vemos luego.
Me dio un beso en la mejilla y se fue.
Yo continuaba sentada en la misma mesa, pero ahora sola. No podía dejar de mirar la mesa donde estaba Justin. Estaba riéndose con la zorra de Heather y el resto de su manada. ¿Enserio? ¿Enserio tenía tanta cara?
Me levanté de la mesa y me dirigí a él.
- Justin, ven, quiero hablar contigo.
- Ahora no puedo, Ash.- Y continuó mirando a las chicas.
- Oh, sí. Si que puedes Bieber.- Le cogí de la oreja y tiré de él.
- Ay, Ashley, me haces daño.
- Continúa andando y deja de quejarte.
A veces, tenía la impresión de que era yo su madre. Yo era la única de aquí que le hacía tener los pies en el suelo, si por él fuese, iría de Dios o algo parecido.
Al final lo terminé sacando fuera del comedor.
- ¿Qué se suponía que hacías?- Pregunté enfadada.
- ¿A qué te refieres?
- Te sientas en una mesa rodeado de chicas y tonteas con ellas, a eso me refiero. Te recuerdo que tienes novia y que lo estaba viendo todo.
- Primero; vosotros no me dejasteis sentarme en vuestra mesa, así que yo no tengo la culpa de que las chicas viniesen a la mía. Y segundo; ¿desde cuando sigue siendo mi novia? Te recuerdo que me pegó una bofetada y que no quiere saber nada de mí.
- ¿Enserio, Justin? ¿Enserio? ¿Te vas a seguir comportando como un crío? Tú le intentaste poner los cuernos a la chica que decías que querías y no te has dignado ni ha pedirle perdón. Y porque ella ahora no quiera saber nada de ti, ¿te vas a tontear con otras?
- No fue así, Ashley. Si no me creéis allá vosotros, pero yo solamente os digo que no fue así.