#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 26
Al acabar esa frase comenzó a besarme rápidamente y acabó
por tumbarme en la cama con ella encima.
(EMPIEZO)
Continuaba besándome, y, por no sé que razón, yo no hacía
nada por impedirlo.
~Narra Chaz~
Volvía de jugar un partido de fútbol con otros chicos.
Estaba demasiado cansado y tenía mucho calor, por eso decidí volver antes a mi
habitación. Al abrir la puerta, me quedé paralizado; Samantha y Justin, mi
novia y mi mejor amigo, estaban en una cama, a punto de hacerlo. No sabía como
reaccionar, hasta que Sam se quitó de encima de él y articuló palabra.
- Oh, Chaz, mi amor, esto… esto no es…
No dejé que acabara la frase, pues sabía lo que me iba a
decir y eso me enfurecería aún más.
Pegué un portazo y salí de aquella habitación.
Comencé a caminar por el pasillo, no sabía a donde iba, solo
necesitaba despejarme de todo aquello.
Al salir, en el césped, encontré a Ash, Ryan y Emma. No
quería quedarme con ellos, y menos contarles lo ocurrido, pero Ash tenía un
gran poder de convicción, el cual hizo que me quedara y que además les contara
todo.
- Pe…Pero, ¿cómo que estaban a punto de hacerlo?- Preguntó
Emma con una voz quebrada.
- Pues eso. Entré, Justin estaba tumbado en la cama, sin
camiseta y Samantha encima, besándose, como si nada importase.
El rostro de Emma era extraño, parecía dolida, pero no sabía
porque, pues a ella no le debería afectar nada de esto, Justin no era su novio,
en cambio Samantha sí era la mía.
~Narra Emma~
Mi corazón latía cada vez más despacio. Mi pecho estaba
dolorido, como si me estuvieran apuñalando. Las lágrimas intentaban salir, pero
la poca fuerza que me quedaba no las dejaba.
Ashley acarició mi brazo, hasta coger mi mano. Se acercó
poco a poco a mí y me susurró un ‘Tranquila’.
No podía más, necesitaba irme, estar sola. Me levanté del
sitio donde estábamos sentados, inventé una absurda excusa y me dirigí a mi
habitación.
Me senté en el borde de la cama, ahora las lágrimas no
querían salir. Tan solo sentía un terrible odio hacia mí y hacia Justin. ¿Cómo
pudiste ser tan tonta, Emma? Me repetía una y otra vez a mí misma. ¿Cómo
pudiste creer todo lo que te decía? La gente así no cambia de un día para otro.
Eres idiota, te lo creíste todo.
Al momento entró Ash, la cual se sentó rápidamente a mi lado
y me abrazó.
- Tranquila, Emma.
- He sido una estúpida. Creía que me quería y ahora va y se
intenta tirar a otra.
- La verdad es que no tengo ninguna razón por la que
justificar a Justin, no sé como ha podido hacerte eso. Lo mejor será que
duermas, te vendrá bien descansar.
Hice caso a sus palabras y me fui a acostar.
Al día siguiente me levanté igual a como me había acostado,
dolorida.
Pasé la mañana del sábado metida en mi cama, sin hacer nada.
Ash intentó animarme, pero sus intentos fracasaron. Después de un tiempo, la
convencí de que fuera a ver a su novio que no me importaba quedarme sola.
Al caer la tarde, sobre las cinco, alguien llamó a la puerta
de mi habitación y yo respondí con un simple ‘Adelante’
La puerta se abrió y apareció él con una amplia sonrisa.
- Hola, mi amor. ¿Aún sigues en pijama?- Rió.
Me levanté de la cama y me situé delante de él.
Me agarró de la cintura y sonrió. Aproximó sus labios a los
míos, pero cuando intentó juntarlos, reaccioné dándole una bofetada en la cara.
- Eres un cerdo. Eres igual que los demás.
Ahora las lágrimas si que salían de mis ojos y con demasiada
velocidad.
- ¿Por-por qué me dices esto?- Dijo Justin llevándose la
mano al lugar donde le había pegado.
- ¿Enserio? ¿Enserio me lo estás preguntando?- Intenté reír
irónica.
- Emma, no te entiendo…
- Ah, es verdad. Entiendes mejor a Samantha, ¿no?
- ¿De qué estás hablando?
Por suerte para Justin, entró Ash en la habitación y no pude
decirle nada peor.
- Venga, Emma, tranquila.- Dijo Ash mientras entraba.- Y tú,
Justin, fuera de aquí. Te pasaste.
- No entiendo nada, Ash.
- Que te vayas. Pensé que nunca serías capaz de dañar a tu
mejor amigo y a tu novia.
Ashley le llevó hasta la puerta y le hizo salir.
~Narra Justin~
No sabía que hacer ni a donde ir. Mi novia estaba enfadada
conmigo, mis mejores amigos también y Ash, mi amiga, mi hermana, también. Y
todo por no haber parado cuando debía haberlo hecho.
Bajé a un salón y me senté en un sofá azul marino, viendo la
televisión e intentando distraerme de todo. ‘Bravo Justin, bravo. Esta vez si
que te has lucido’. Me decía para mí mismo.
[…]
Era ya de noche, debía volver a la habitación. Pero no
quería volver a sentir la mirada de odio de Chaz fijada en mí y la de decepción
de Ryan por haber traicionado a uno de mis mejores amigos.
No sabía como actuar, ahora me daba cuenta que en verdad
estaba solo. Solo los tenía a ellos y los demás ‘amigos’ eran por conveniencia.
Al final opté por ir a mi habitación. Una vez allí, saludé a
los chicos, pero, como era de imaginar, me ignoraron.
Me quité la ropa y me puse tan solo unos pantalones de
pijama. Me metí en la cama y me dormí.
Al día siguiente, cuando desperté no había nadie en la
habitación. Miré la hora, eran ya las once y media. Tenía hambre, así que me
vestí y bajé al comedor a desayunar algo.
Entré y agarré una bandeja. Coloqué un vaso de café y unas
tostadas encima de ella y comencé a andar en dirección a las mesas. Casi todas
estaban ocupadas. Me dirigí donde estaban Ashley y los demás. Me quedé parado
al lado de la mesa y los miré.
- ¿Puedo sentarme aquí?- Susurré.
- ¿Por qué no te vas con Samantha? El otro día me pareció
ver que teníais demasiada confianza.- Contestó Chaz irónico.
- Venga, tío. Déjame que te explique lo ocurrido. No fue
como piensas.
- Ya claro. Vete de una puta vez, no tratamos con traidores.
Sus palabras me sentaron mal, muy mal. Miré a Emma, con la
mínima esperanza de que dijese algo, pero no fue así. Continuó con la cabeza
agachada y mirando su vaso de zumo.
- De acuerdo.- Musité.
Me senté en una mesa de las del final y miré mi desayuno. Se
me había quitado el hambre.
Entonces, unas chicas del campus, entre ellas Heather y Amy,
se sentaron en la mesa donde yo estaba y comenzaron a darme conversación.
Necesitaba evadirme de lo otro, por lo tanto, me centré en la conversación de
las chicas y comencé a hablar con ellas.
~Narra Ashley~
- Nosotros nos vamos a jugar un rato al básquet.- Me dijo
Ryan mientras me daba un leve beso.
- De acuerdo.- Sonreí.
Cuando ya se fueron, miré a Emma. Ya no permanecía su
preciosa sonrisa en su rostro. Ahora tenía una cara inexpresiva.
- Emma, no te preocupes…
- No, si lo mejor es que le da igual todo. No hace nada por
intentar arreglarlo, ni siquiera me pide perdón. Solo le importa seguir
tonteando.- Señaló la mesa en la que se encontraba y a las chicas.- Me pregunto
quién será la siguiente en pasar por la cama del mismísimo ‘Justin Bieber’.-
Contestó irónica.
- Venga, Emma. Quizá tenga una buena explicación para lo
sucedido.
- Pues como no sea un buen mentiroso, no creo que lo vaya a
creer.
Suspiré, pues no sabía que decir.
- En fin, yo me voy. Me apetece estar sola un rato.
- ¿Estás segura?- Pregunté y ella asintió.- Está bien, nos
vemos luego.
Me dio un beso en la mejilla y se fue.
Yo continuaba sentada en la misma mesa, pero ahora sola. No
podía dejar de mirar la mesa donde estaba Justin. Estaba riéndose con la zorra
de Heather y el resto de su manada. ¿Enserio? ¿Enserio tenía tanta cara?
Me levanté de la mesa y me dirigí a él.
- Justin, ven, quiero hablar contigo.
- Ahora no puedo, Ash.- Y continuó mirando a las chicas.
- Oh, sí. Si que puedes Bieber.- Le cogí de la oreja y tiré
de él.
- Ay, Ashley, me haces daño.
- Continúa andando y deja de quejarte.
A veces, tenía la impresión de que era yo su madre. Yo era
la única de aquí que le hacía tener los pies en el suelo, si por él fuese, iría
de Dios o algo parecido.
Al final lo terminé sacando fuera del comedor.
- ¿Qué se suponía que hacías?- Pregunté enfadada.
- ¿A qué te refieres?
- Te sientas en una mesa rodeado de chicas y tonteas con
ellas, a eso me refiero. Te recuerdo que tienes novia y que lo estaba viendo
todo.
- Primero; vosotros no me dejasteis sentarme en vuestra
mesa, así que yo no tengo la culpa de que las chicas viniesen a la mía. Y
segundo; ¿desde cuando sigue siendo mi novia? Te recuerdo que me pegó una
bofetada y que no quiere saber nada de mí.
- ¿Enserio, Justin? ¿Enserio? ¿Te vas a seguir comportando
como un crío? Tú le intentaste poner los cuernos a la chica que decías que
querías y no te has dignado ni ha pedirle perdón. Y porque ella ahora no quiera
saber nada de ti, ¿te vas a tontear con otras?
- No fue así, Ashley. Si no me creéis allá vosotros, pero yo
solamente os digo que no fue así.
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