sábado, 2 de marzo de 2013

#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 23


#Lo que no te mata te hace más fuerte~Capítulo 23

- Mira a la carretera, no quiero perderte en un accidente de coche.
Esas palabras me hicieron sonreír y así hice, volví a mirar a la carretera.

(EMPIEZO)

Ya habíamos llegado al campus. Ryan y los demás ya habían sacado el equipaje del coche y se dirigían a sus habitaciones.
Aparqué mi coche y miré a Emma, se había vuelto a quedar dormida.
- Eh, pequeña. Ya hemos llegado.- Dije mientras acariciaba su brazo y besaba su mejilla.
- Mmm… cinco minutos más.- Murmuró.
- Ey, Emma, despierta.- Sonreí.
- ¿Justin? ¿Estamos ya en el campus? – Preguntó frotándose los ojos.
- Sí, mi amor. Venga, salgamos del coche.
Salí del auto y me dirigí al lado de Emma, abrí la puerta y la cogí en brazos. La dejé de nuevo, ya de pie y le di un leve beso en los labios. Ella seguía algo dormida, por lo tanto saqué el equipaje del maletero. Una vez ya habíamos cogido el equipaje fuimos caminando hasta las habitaciones. Llegamos a la suya y antes de que ella entrara hice el amago de besarla, pero ella apartó su cara.
- Justin, aquí no, nos pueden ver, entiéndelo.- Susurró.
- Bueno, está bien. Nos vemos mañana.
- Claro.- Sonrió.
Me acerqué a ella y le di un leve beso en la mejilla. Luego le susurré un ‘te quiero’ al oído y ella simplemente me sonrió.
Entró en su habitación y yo me dirigí a la mía. Cuando entré no había nadie, supongo que Chaz estaría con su nueva novia y Ryan con Ash o jugando al básquet, cosa que adoraba.
Dejé mis cosas a un lado de la habitación, me quité la ropa y me quedé en boxers. Me tumbé en la cama, estaba cansado del viaje y me apetecía dormir.
Al cerrar los ojos, la imagen de Emma y yo besándonos no se me quitaba de la cabeza, es más, me hacía sonreír como un idiota. Continué pensando en ella durante un rato, hasta que terminé por dormirme.

*Al día siguiente*
 Me desperté contento o feliz, no sé, pero me sentía bien. Me vestí y salí de la habitación. Fui al aula donde tenía la siguiente clase, me senté en una silla situada justo delante de Emma y esperé a que entraran todos.
- Buenos días, preciosa.- Susurré volviéndome atrás.
- Buenos días.- Sonrió.
Alguien interfirió la conversación entre Emma y yo sentándose a mi lado. Me volví y miré quien era.
- Oh, Jus, ¿te importa que me haya sentado aquí?- Me preguntó Samantha.
- Oh, no, siéntate.- Sonreí.
El profesor entró y la clase comenzó.

~Narra Emma~

No podía dejar de mirar a Samantha. Se había sentado al lado de Justin. Pero, ¿qué hacía? ¿No se suponía que tenía novio? Cada vez que dirigía mi mirada adelante veía como Samantha se hacía la tonta para que Justin le explicara algo y así intentar ligárselo, digo yo.
Hubo un momento en el que Samantha echó la vista atrás y vio como la miraba.
- Bonita, ¿tienes algún problema?- Me susurró.
- Ninguno.- Sonreí falsamente.- Solo que si de verdad quisieras a tu novio no te pondrías a ligar con otros tíos que eso es de guarras.
- Yo al menos puedo tener al chico que quiera, no como tú.
- Obvio, si no dejas de zorrear por ahí.
Aquella última frase la oyó el profesor.
- Emma, ¿puedes repetir lo que has dicho?
- Eh, yo no he dicho nada, señor.
- Mentira, me ha insultado.- Intervino Samantha y a continuación se puso a llorar.
¿Cómo podía ser tan falsa?
- Está bien, esta tarde Emma, irás a la sala de castigos, a ver si aprendes a no faltar el respeto a tus compañeras.
No dije nada, simplemente callé y esperé a que finalizara la clase. Cuando por fin acabó recogí mis cosas y me fui directa a mi habitación. Entré y cerré la puerta haciendo que se produjera un portazo. Estaba furiosa y necesitaba estar sola.
A continuación la puerta se volvió a abrir, ahora era Justin. Se sentó en la cama, a mi lado.
- Eh, Emma, ¿qué pasó?
- Yo no la insulté, a ver sí, pero es que se lo estaba buscando.- Dije alterada.- No merezco ser castigada.- Repliqué.
- Ey, tranquila, ¿sí? No pasa nada por que te hayan castigado.
- Si que pasa, Justin. Tú estarás acostumbrado a que te castiguen, pero yo no, es decir, no soy la alumna perfecta, pero mi comportamiento siempre ha sido bueno.
- Yo no te voy a juzgar porque te castiguen, y lo sabes, y nadie lo hará. Así que tranquila, no pasará nada.
Entonces Justin cogió mi cabeza y la apoyó contra su pecho.
- Te quiero, lo sabes, ¿no?
Yo solamente asentí y sonreí.
- Bueno, pues ahora salgamos de aquí que llegaremos tarde a la próxima clase.
- Claro.- Respondí.
Nos levantamos y nos dirigimos a la puerta, cuando Justin fue a abrirla lo paré y lo volví hacia mí. Lo miré a los ojos y lo besé, después nos separamos por falta de aire.
- ¿Y esto?- Preguntó sonriente.
- Eres mi novio, me apetecía besarte.
- Pues me gusta.- Reímos.
[…]
La mañana pasó bastante rápida.
Justin y yo teníamos casi todas las clases juntos, pero, por desgracia no podíamos besarnos cuando quisiésemos. A lo mejor, entre clase y clase, Justin me llevaba a algún sitio apartado de la gente para que así pudiésemos besarnos sin preocuparnos, pero tampoco teníamos mucho tiempo.
Ahora, en cinco minutos, debía ir a la sala de castigos como ya me dijo esta mañana el profesor. Estaba nerviosa, sé que no debía preocuparme, que era tan solo un rato y que no pasaría nada, pero no podía evitar los nervios que padecía.
Me dirigí al aula donde era y entré. Había un profesor y le expliqué que estaba castiga y me habían mandado aquí.
- Muy bien. Tome asiento y espere a que venga otro alumno que está castigado. Yo iré a la sala de profesores, no salga de aquí.- Me informó el profesor.
- De acuerdo.
Era una sala normal y corriente, incluso me resultaba familiar, puede que en algún curso anterior hubiera dado clases en esta aula.
Estaba sentada en una mesa, esperando a que llegara el otro alumno que estaba castigado. ¿Quién sería? ¿Y qué habría hecho para estar aquí? Preguntas así rondaban por mi cabeza hasta que la puerta se abrió y entró… ¿¡Amy!?

~Narra Amy~

Hoy tenía que ir de nuevo a la sala de castigos. Me dirigí a ella y entré, vi a una chica sentada en una mesa, no sabía quien era, hasta que giró su cabeza para mirarme y… ¿¡Emma!?
Vi que, al mirarme, su cara sonriente y alegre se volvió rencorosa y algo triste.
Me senté en una de las mesas de la segunda fila y me mantuve callada.
Al cabo de un rato, a Emma se le cayó el móvil al suelo y me agaché para recogerlo y dárselo. Se ve, que al caerse, la pantalla se encendió y pude ver que mantenía como fondo de pantalla la foto que nos hicimos a principios de curso.
- ¿Me das mi teléfono, por favor?- Me insistió.
- Eh, si, toma.- Extendí mi brazo y sonreí. Ella no reaccionó, siguió con su móvil.

~Narra Emma~

Cogí mi móvil y continué hablando con Justin. A la vez que hablaba con él, no podía dejar de mirar a Amy.
- Esto… Amy…
- ¿Sí?- Respondió sonriente.
- ¿Qué haces aquí? Es decir, eres una buena chica, nunca imaginé que te castigaran.
- Ya, bueno, fue en parte culpa de Heather, me metió en un lío, pero ella consiguió escabullirse, y bueno, aquí estoy yo, pagando por las dos.
Observé su mirada, ya no era como antes, ahora era algo más triste, más solitaria, más apagada, al igual que su rostro entero.
- ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?- Me preguntó.
- Oh, por nada, una tontería.
- Ah.- Sonrió.
Continué mirando mi teléfono, hasta que volvió a intervenir.
- Lo siento, Emma. Fui una completa idiota, siento haberte hecho lo que te hice, lo siento de veras. Te echo muchísimo de menos, perdóname, por favor.
- ¿Qué? ¿Que te perdone? Mira Amy una cosa es que te hable e incluso que te sonría, pero otra distinta es que te perdone. Me dejaste sola, simplemente por enamorarme de un chico, que si, que luego me hizo daño, pero yo lo quería y tú me dejaste sola, sin nadie.
- Lo sé, Emma, pero lo siento muchísimo, perdóname.
- Mira, Amy, a raíz de que tú me dejaras sola, tú conociste a tus supuestas mejores amigas, es decir, a Heather y todas esas; y yo pues también, ahora tengo a Ash y bueno, también tengo a Ryan, Chaz y Justin, que con el tiempo me he dado cuenta de que son buena gente.- Tomé aire y continué.- Amy, tu y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, hemos sido más que hermanas, pero tú me has reemplazado por otra gente, al igual que yo a ti, no hagas esto más difícil, tú con tus amigos y yo con las míos.- Esto último lo dije con hilo de voz y con el corazón que pensaba que se me saldría del pecho. Pero, por suerte, entró el profesor y nos dijo que ya había acabado el tiempo de castigo, por lo tanto, me levanté y me fui.
Me dirigí a la habitación de Justin, ya que me dijo que estaba solo y pues yo, en este instante, necesitaba llorar y tener a alguien que me apoyase a mi lado.
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Siento haber tardado tanto, pero tengo muchísimos trabajos del instituto y bla bla bla.
Bueno, pues eso que espero que os haya gustado y que me pidáis algo más que un siguiente, por favor.
Y para los que no me tengáis agregada al nuevo tuenti, agregadme, desde allí avisaré de los capítulos. Es este: Destiny Bieber-Lovato.
Os quiero.

1 comentario:

  1. Wenisimo!! m ha encantado. Adoro tu manera de escribir, es tan natural... Lo tienes todo en el coco o se te va ocurriendo mientras escribes??
    Siguiente!!!!!

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